La vida tiene momentos difíciles para todos, o a veces la desgracia sorprende a personas cuyo dolor también te lastima. En esos momentos es muy difícil dar palabra de aliento porque el corazón y la esperanza se rompren, sobre todo cuando se trata de pérdida de seres queridos que por enfermedad o un hecho violento nos fueron arrebatados de este mundo. Ésas son pruebas de fe muy fuertes que no cualquiera pasa.

La Biblia hace constancia de personas que vivieron esos mismos episodios y cómo encontraron consuelo en Dios, por ejemplo Job: un señor viejito que quería mucho a Dios pero que el Diablo quiso hacer caer en desgracia para demostrarle a Dios que Job lo quería nada más porque siempre había tenido todo: esposa, hijos, su empleo, su casa, salud, su perro y todo; pero que si lo dejaba sin nada y así…¡tras! De un día para otro y de manera horrorosa y violenta, iba a ver que Job era puro “jarabe de pico”, o sea, que no amaba a Dios de verdad y que su cariño era pura conveniencia; así que el Diablo sometió a Job a pruebas feas: le arrebató violentamente a sus hijos (los mató), la esposa dejó a Job, Job se quedó en la miseria (porque era un hombre rico) y andaba viviendo en las calles ¡y enfermo de lepra! Para quienes no saben qué es la lepra, es una enfermedad de la piel que es muy contagiosa, que te “pudre” y hace que se te caiga la piel a cachitos.

¡Imagínate cómo se sintió Job! Andaba en tal desesperación que hasta le pidió a Dios que por favor que lo matara porque ya no podía con el dolor físico ni con el dolor de su corazón; pero a pesar de todo, Job jamás le faltó al respeto a Dios y reconoció que era una prueba, le pidió ayuda para pasarla y Dios lo escuchó: lo sanó otra vez, le dio una esposa nueva, le dio muchos hijos e hijas bien chulos todos y lo hizo rico de nuevo. Dios quizo que esta historia quedara en la Biblia para darnos ánimo y un ejemplo de que en esta vida hay pruebas feas y duras; y las hay por una razón: por andar comiendo del fruto prohibido nos abrimos a que nos atacara el mal y el pecado, por eso Dios no quería que lo comiéramos porque quería que siempre estuviéramos eternamente felices a su lado, pero Dios quiere que seamos nosotros los que quieran estar a su lado y no sea forzado, por eso nos dejó la decisión de obedecerlo o desobedecerlo: Dios siempre nos ha dado libertad y es el diablo quien siempre quiere tenderte trampas, su trampa preferida es hacerte creer que no eres libre y que “debes seguir tu corazón” (¿esa frase te suena familiar?)… Recuerda que nuestro corazón está lleno de fantasías y deseos impuros, y si sigues a tu corazón…¿te imaginas qué tipo de cosas, pecados y delitos vas a cometer?, ¡aguas!

Conoce historias desgarradoras de quienes encontraron en Dios el consuelo que necesitaron ante las pruebas infernales que les ha tocado vivir en este mundo. Te invitamos a revisar este video tomado del canal “Vida Dura”. suscríbete, dale like y compártelo (https://www.youtube.com/channel/UCopRkzdm-vb-d1WGWYKC3mQ)

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